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  • Mónica

Llega el otoño

Actualizado: 6 oct 2022

Con la llegada del frío y la menor duración de los días, cambiamos muchos de nuestros hábitos de vida...


El otoño avanza a pasos agigantados y el invierno se siente cada vez más cerca, sobre todo por las bajada de la temperatura exterior, y la reducción de las horas de luz solar. El día se acorta y el ambiente es menos propicio para estar fuera de casa, por lo que pasamos más horas encerrados y con luz eléctrica en lugar de natural.

Qué medidas podemos tomar en los próximos meses:

1. Abrigarnos correctamente

Esto no quiere decir abrigarse mucho por defecto, sino saber responder con la ropa adecuada cada día, siempre digo “a vestirnos de cebollas” que siempre es mejor quitarnos capas para regular temperatura que sudar innecesariamente en un entorno frío. El sudor tarda en evaporarse cuando estemos muy quietos, y podemos enfriarnos más de la cuenta y provocarnos una bajada de las defensas lo que siempre da paso a los temidos virus.

Es una realidad que pasamos de ambientes muy cálidos a otros excesivamente fríos de golpe, el metro, un restaurante, el super, la casa…estos cambios tan bruscos no son recomendables, así que ya sabéis, de cebollitas!

2. Beber mucha agua

Pasamos mucho más tiempo en ambientes cerrados y con calor artificial debido a la calefacción, aumenta la inactividad y éste sedentarismo se acompaña de una disminución del consumo de agua. ERROR, debemos mantener nuestra hidratación habitual, los litros de agua según tu peso, edad, estatura y actividad física.


3. No dejar de usar cremas hidratantes

Las cremas no son solo para el verano, después de tomar el sol. En otoño e invierno, por el efecto de la calefacción, también se hacen necesarias, pues la piel se reseca mucho y de ello pueden devenir erupciones y aumento de alergias. Beber mucha agua y aplicarnos preceptivamente crema hidratante en todo el cuerpo nos ayudará a mantener la piel sana.


4. Beber infusiones, caldos y sopas

Los líquidos calientes y vaporoso son muy recomendables en las estaciones frías no solo porque calientan el cuerpo, sino también porque el vapor alcanza las mucosas y las humedece con más eficacia, manteniéndolas en buen funcionamiento. Hay que recordar de las mucosas nos protegen las fosas nasales y la garganta para evitar agrietamientos que puedan ser propicios a la entrada de virus y bacterias de la neumonía. Unas mucosas en buen estado son una defensa contra gripes y resfriados.


5. No abandonar el ejercicio físico

A menos horas de luz, menor producción de serotonina y por lo tanto menos ánimo, deseo sexual y ganas de movernos. Esta tendencia se puede invertir con el ejercicio físico, que estimula la producción de diferentes hormonas del placer y euforizantes, que nos ayudan a estar más activos. Además, el ejercicio aumenta la circulación sanguínea, mejorando la distribución de componentes a las células y por supuesto la acción defensiva del organismo.


6. Pasear por zonas no urbanas

Tal vez nos apetezca menos salir a parsear en otoño e invierno, pero nos conviene casi más que en verano. Conviene que sea en zonas alejadas de la contaminación atmosférica y rodeados de naturaleza, porque tiene un triple efecto: por un lado nos exponemos a la luz solar, lo que aumenta la producción de serotonina y nos animamos: por otro respiramos aire puro y limpio de miasmas y tal vez con mayor humedad; finalmente, nos exponemos a bacterias variadas al respirar, que irán a restablecer nuestra flora intestinal.


7. Mantener una dieta baja en calorías pero no exenta de grasas

Como nos moveremos menos, es recomendable bajar el número de calorías de nuestra dieta si no queremos engordar. Pero hagámoslo eliminando los hidratos de carbono y no las grasas naturales, que contienen múltiples beneficios. Las grasas naturales disminuyen la cantidad de colesterol malo en sangre y contribuyen a niveles altos de testosterona, una hormona responsable de la agresividad, peor también del estado de ánimo y la actividad. Por supuesto, mantengamos el nivel de fibra vegetal elevado a base de frutas, verduras y hortalizas.


8. No olvidarnos de tomar el sol

Aunque sea en la ciudad, es bueno que tomemos el sol veinte minutos al día al menos para fabricar la suficiente cantidad de vitamina D que nuestro cuerpo precisa. Es mucho más eficaz que inflarte a suplementos vitamínicos. Recuerda que para que la operación sea efectiva, tu dieta debe contar con suficiente colesterol bueno que pueda ser transformado por los rayos solares.


9. Vacunarnos contra la gripe

Las campañas de vacunación solo están subvencionadas para los grupos de riesgo, pero la vacuna oscila entre los 5 y los 15 euros, de modo que podemos comprarla e ir al centro médico para que nos la pongan. No siempre es eficaz, pero aumentamos mucho las probabilidades de ahorrarnos tener que pasar unos días en cama postrados y con fiebre alta.


Por otro lado, las autoridades sanitarias recomiendan la vacuna de la gripe a:

Mayores de 65 años (especialmente en caso de personas que conviven en instituciones cerradas).

Menores de 65 años con enfermedades crónicas.

Mujeres embarazadas.

Personas que por su situación pueden facilitar la transmisión de la infección, como puedan ser trabajadores sanitarios y de instituciones geriátricas, personas que proporcionan cuidados domiciliarios a mayores, etc.

10. Dormir correctamente

En verano podemos pasar mejor sin dormir las preceptivas ocho horas, ya que el aumento de luz solar nos ayuda a recuperarnos mejor, pero en las estaciones de baja luminosidad se recomienda dormir más y estar bien descansados para evitar el decaimiento. Así que es recomendable que seamos más riguroso tanto en la hora de irnos a dormir con en la de levantarnos, procurando no alterar los ciclos.


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